Cuando uno va a ver una película tipo La bella y la bestia, espera salir del cine con una sobredosis de azúcar en mis venas… lo que no ocurrió en esta ocasión. ¿qué podía fallar? Una película de Disney conocida por todos, Emma Watson en el papel protagonista, unos efectos especiales millonarios… quizá eso, querer hacer todo de una manera tan perfecta fue lo que le quitó la magia a la película.

Desde una de las primeras secuencias, la de la mítica canción ‘Bonjour’, se mascaba la tragedia. Me pareció tan forzada, tan poco natural… El momento musical no estaba bien integrado en la película y los personajes no interactuaban dentro de él de una manera creíble. Es obvio que los números musicales no están hechos precisamente para dotar de realidad a las películas, pero hay formas de que estén bien integrados dentro de la trama, y este no es un buen ejemplo de cómo incluirlo.

Lo cierto es que esta es una tónica que se repite a lo largo de la película. Muchos momentos forzados. En un cuento clásico de este tipo todo debería fluir y nada debería distraer al espectador de la historia, lo que en este caso creo que no se cumple.

Un dato: la película de animación, la original, no llegaba a una hora y media de duración, y esta dura 2 horas y 10 minutos. Por lo tanto, 40 minutos más que hay que rellenar con cosas nuevas. Y lo cierto es que no aportan nada a la película, más bien le restan, y hasta en ciertos momentos te sacan de la historia.

Empezando por el principio, en la original se cuenta la historia del príncipe de una manera sintética, mientras que, en la nueva, en la primera escena aparece el príncipe rodeado de muchísima gente, en un baile en el que la austeridad brilla por su ausencia… en este momento aparece la anciana a la que él rechaza, y entonces ella realiza el hechizo sobre todos los habitantes del castillo… Creo que la adición de esta escena, lejos de ayudarnos a comprender la historia del personaje y acercarnos más a él, resta humanidad al personaje de la Bestia, lo que hace que tardes más en empatizar con él según va avanzando la película. También hay otro momento  en el que se explica levemente su historia familiar y pasa lo mismo. Creo que tratan de aportar demasiados datos para que el personaje se gane el cariño del público atribuyéndole el papel de “pobrecito”, y consiguen todo lo contrario.

También añaden la historia de la madre de Bella en un intento de imprimir dramatismo a la historia y de…rellenar minutos. Porque no aporta nada a la trama, no aporta nada al personaje de Bella más allá de los tres o cuatro minutos que dura la secuencia y no tiene ninguna consecuencia sobre el desarrollo de los hechos en el resto de la película.

Pero es cierto que cuando empieza la historia de amor entre Bella y Bestia… es imposible no enternecerse. Por lo menos, parece que hay química entre los dos protagonistas. Por otro lado, los decorados son demasiado recargados. En la original, el pueblo en el que viven Bella y su padre, es un sitio humilde, un pequeño pueblo francés sin más. En la nueva versión tanto las fachadas como los puestos del mercado, casas y demás… son demasiado. Y no hablemos ya de la caracterización de los personajes que aparecen por el pueblo, en ocasiones más similares a los de una historia de Tim Burton que a los de la factoría Disney. Lo mismo ocurre con el castillo del príncipe… demasiado pretencioso todo.

En cuanto a los personajes, creo que no están del todo logrados. Si, Bella no era la alegría de la fiesta en la original, pero en esta película es demasiado lánguida. Quizá sea por las expectativas que se han generado en torno a la interpretación de Emma Watson, pero no me la acabo de creer. Hasta la mitad de la película poco le vemos hacer más allá que esbozar una media sonrisa.

Lo mismo me pasa con la Bestia, no sé si la creación digital del personaje es lo que le resta calidez a la interpretación o es la propia interpretación en sí. Y es que, en este aspecto, sólo me han parecido acertados los objetos animados y el dúo Gastón/Lefou.

Los objetos animados, aunque con sus diferencias, mantienen la esencia de la película original. La dulzura de Miss Potts y Chip, la labia de Lumiére, la rectitud de Ding Dong… en este caso la digitalización y los efectos especiales no te alejan de lo que transmiten. Mi aplauso para el personaje de Gastón, muy bien construido y muy fiel al original tanto en cuanto a su caracterización como a la interpretación de Luke Evans.

La banda sonora es una de las bazas de la película, y al igual que en el guion en sí mismo, también se han añadido algunos elementos un tanto extraños. Además de las canciones nuevas que, en su versión en español, suenan al más puro estilo Raphael y compañía, me pasa un poco como con el resto de la película, han intentado engrandecerlo tanto que no suena a banda sonora de Disney.

Tampoco todo va a ser malo… es verdad que el tema central sí que creo que es el que más mantiene el parecido con la original. La composición de los temas instrumentales también me parece muy acertada y concuerda totalmente con el ambiente y el ritmo de la película. Hay un elemento muy importante en el cine que es el tiempo. En esta nueva versión han añadido un aspecto respecto a la original: la cuenta atrás. En este caso lo hacen de una manera muy gráfica, según se va agotando el plazo para que el príncipe deshaga el hechizo, los objetos animados van perdiendo movilidad, hasta que en el momento en que se acaba, se vuelven inertes. Es cierto que en la original no está y no se echa de menos, el espectador no se pierde, ya que se va mostrando la caída de los pétalos de rosa… tampoco molesta, no está de más.

La realización no destaca demasiado ni para bien ni para mal… lo único que puede resultar un poco raro, o al menos a mí me lo resultó, es la inclusión de algunos primeros planos a Emma Watson… sin sentido. Evidentemente la actriz es una estrella y hay que amortizar su imagen, pero quizá los momentos elegidos no han sido los más adecuados. Para terminar, hay que decir que en muchos momentos el doblaje “chirría”, lo que extraña más si cabe en una película de gran presupuesto como esta.

En definitiva, un profesor en la carrera me dijo que, en el cine, cuando creas expectativas… hay que cumplirlas. Y en este caso creo que las expectativas que se han generado han sido demasiado altas y no se han cumplido.


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