Para el Trotamundos del último programa de la temporada elegimos el cine y el mar, porque a los españoles nos encantan las vacaciones (y a qué perturbado no), y aunque nuestra economía no nos lo permita siempre encontramos a un primo, sobrino, tío, abuelo al que acoplarnos y disfrutar de unos días de relax o diversión. Y en estas fechas tan señaladas, ¿cuál es el destino estrella? La playa, ese solazo abrasador y lleno de cáncer al que nos exponemos como perturbados, ese señor que se levanta a las siete de la mañana en vacaciones para plantar la sombrilla, esos niños gritando, esas palas sonando, esos gañanes de turno paseándose como pavos reales… Esa es la definición de verano, amigos. Gandía, Conil, cualquier destino es suficiente para colapsarlo de turistas.

Pero hay un elemento que es toda una inspiración para infinidad de películas, motivo por el cuál muchos le temen y otros muchos lo adoran: el mar. La de cosas que habrá visto durante millones de años. Y es que todos estamos conectados con él, porque al fin y al cabo nosotros también estamos compuestos de agua, de mucha agua. A mí personalmente siempre mi ha inspirado mucho respeto, por el cambio climático y todas esas subidas y bajadas de la marea, pero quizás también por películas como la mítica Tiburón o la de Orca, la ballena asesina.

Un clásico que no puede faltar en toda programación televisiva del verano es Calma total, del 89, protagonizada por Nicole Kidman, Billy Zane y Sam Neill, basada a su vez en la novela del mismo título escrita por Charles Williams. A quién no le ha pasado eso de irte con tu pareja en un yate de vela perdidos a kilómetros de la costa y encontrarte con un hombre en un yate salvavidas medio muerto que después resulta ser un asesino en serie… A todo el mundo, claro. Como dato curioso, para los frikis de los Simpsons como yo, sí, hay un capítulo basado en esta película.

Piratas del Caribe es un clásico que no puede faltar en verano, y es que es de esas películas que estás sentado en el sofá con el ventilador al nivel 15 haciendo zapping y te quedas viéndola una trigésima vez más por no hacer el esfuerzo de darle al botón otra vez. Me refiero a la primera claro, que esta saga va de mal en peor en mi opinión, a ver qué tal esta última. He de reconocer que de pequeña tenía archivadores y archivadores llenos de fotografías de Jack Sparrow, Will Turner y Elizabeth Swann. Por muy básicas que creamos que son estás películas la verdad es que hacen referencia a muchas leyendas históricas sobre el mar, como la historia del pirata Davy Jones y su tripulación fantasmal del “Holandés herrante” o monstruos marinos de la mitología griega como el Kraken.

Otra película menos conocida pero todo un clásico también es El gran azul, dirigida por mi adorado Luc Besson. Se trata de un drama sobre la rivalidad entre dos célebres competidores de apnea, es decir, un deporte cuya finalidad así a grandes rasgos la suspensión voluntaria de la respiración bajo el agua mientras se desciende a grandes profundidades, gana el más tiempo aguante. La película, que fue rodada tanto en EEUU, Grecia, Los Alpes, Francia, Perú, Italia o Cádiz en España, fracasó estrepitosamente en la taquilla americana, pero fue un taquillazo en Europa. Esto fue, en parte, por un nuevo montaje que hicieron para los americanos con un “final feliz” más adecuado y otra banda sonora para que la película no pareciera tan “tranquila”, ese eufemismo utilizaron.

 

La vida de Pi Llegó 2012 y no se acabó el mundo pero a mí las lágrimas casi me desintegran mientras la veía. Hacía mucho tiempo que no lloraba y me maravillaba tanto y a la vez con una película. Vale que a mí con los animales se me toca la fibra en seguida pero esta película lo merecía. Hay pocos animales más bonitos que un tigre de Bengala (aunque esté hecho a ordenador, que mucho mejor para los animales) y si encima lo situamos en el mar, en una balsa junto a un chaval y contamos una historia que es una metáfora de la realidad, pues se forma un cóctel muy muy exquisito.

Pero si a vosotros lo que os va es la ciencia ficción, nada como Abyss de James Cameron, que tiene hasta un Oscar a Mejores efectos especiales, los del año 89. Los extraterrestres submarinos os tienen que gustar, y mucho. Mi infancia transcurrió más del lado Waterworld. Porque aparte del amor platónico que mi madre le tenía a Kevin Costner no me parecía una mala película, ni me lo sigue pareciendo. Este Mad Max acuático que supuso la ruina del actor, también productor, por la dificultad de rodar sobre el mar y el fracaso en taquilla, está muy infravalorado.

Y si a vosotros lo que os va son los documentales no os podéis perder El mundo del silencio de 1955 y primera película en presentar el mar y sus misterios. La película muestra las exploraciones submarinas del Calypso, rodadas con dos tecnologías muy innovadoras para la época, los reguladores CG45 patentados por el director y las cámaras submarinas diseñadas por André Laban. Fue el primero documental en mostrar imágenes rodadas a 75 metros de profundidad, a lo largo del Mar Mediterráneo, el Golfo Pérsico, el Mar Rojo y el Océano Índico. El documental Océanos, más actual, también es muy muy recomendable.

Pero no dejemos de lado todavía a los submarinos… Si hay una película con la que cerrar esta sección, esa es Life Aquatic. Una película poco conocida y valorada por los fans más acérrimos de Wes Anderson.  Steve Zissou, interpretado por Bill Murray es un legendario explorador que junto a su equipo, graba documentales sobre la vida en el mar. Todos ellos viven en un submarino que es digno de ver, sobretodo la maqueta que se construyó para un plano general en el que mostraban todas las estancias. Muy recomendable visualmente y con un final genial a nivel de guión. La banda sonora de la película también es digna de mencionar, Seu Jorge, que aparece como un personaje más en la película, canta en portugués temas de David Bowie que son amor para los oídos.


Para escuchar el programa en directo, puedes hacerlo todos los Lunes de 18 a 19h a través de Tunein o si estás en Madrid sintonizando la frecuencia 107.5 FM.