Deadpool 2, la crítica más palomitera de todas las que hemos hecho en 16novenos.

El motivo por el que hoy escribo la crítica de Deadpool 2 no fue mi apasionado amor hacia las dos horas de anuncios que ponen antes de este tipo de películas. Ni por el cromañón que se reía a carcajadas de los gags más estúpidos en mi oído.

Primero fue porque consideré que no había nada mejor en cartelera. Y después porque mi corazoncito friki se acordó de que la primera entrega me había gustado mucho. Y es que Deadpool no es una película comercial al uso. Se sale de la tónica del género superhéroe y emana originalidad, tanto en el montaje, como en el guion. Redondo desde mi punto de vista. Hacía tiempo que dos horas en el cine (tres contando con la publicidad) se me pasaban tan rápido.

Hordas de frikis acuden en masa para ver a este fenómeno mundial. Y ocurre como cuando hablábamos de “Star Wars: los últimos Jedi”. Vemos que en el reparto están representados todo tipo de etnias e inclinaciones sexuales para contentar al público mundial. Y entrar en mercados como la industria china sin pasar por el veto dictatorial.

Soy una pureta de la reafirmación del cine patrio y si veo una película me gusta que sea fiel a su cultura. Porque ya sería descarado para la industria norteamericana que además de copiar guiones, copien hasta los propios personajes.

Como es el caso de la secundaria japonesa sacada prácticamente de un anime. También es complicado hacer algo original y que no sea western cuando vives en un país que prácticamente no tiene historia. Y si la tenía está erradicada o sentenciada a vivir en reservas.
Segundas partes nunca superan a las primeras pero está quizás es capaz de ponerse a la altura. El hecho de no contar ya con el factor sorpresa que tenía la primera y que haya conseguido un resultado igual de divertido hace que nos replanteemos si realmente supera a su antecesora. Para cinéfilos como nosotros, debemos saber que hay que valorar cada película en su conexto. No podría ponerla a la altura de una película de autor, pero en su ambiente, es de las que más destacan con diferencia.

El reparto merece un aplauso. Ryan Reynolds a pesar de haber sido un actor limitado en cuando a su arco dramático ha nacido para este papel, igual es porque casi no se le ve la cara. Es broma.

Creo que es por la superficialidad del personaje. Su implacable falta de sensibilidad hasta en los momentos más duros o el querer simular ser un tío duro de Hollywood, le convierten en el personaje perfecto, más que cuando a interpretó a Linterna Verde en 2011, eso está claro. Me apasiona el tono de comedia gamberra que se implanta en los personajes secundarios. Como el momento en el que Deadpool decide montar un escuadrón suicida, y tan suicida.

Esa caracterización, esos poderes que a simple vista parecen absurdos pero a la vez ingeniosos dan vida a la película. Una mujer que tenga el superpoder de la suerte me parece algo maravilloso.

De alguna manera Deadpool intenta parodiar a las películas de superhéroes en sí mismas. Ya no sólo critica a la industria DC, la competencia, si no a todas en general. Con los X-men se ensaña a más no poder. El problema recae a mí parecer, en que se satiriza todo tanto que la estructura básica de guion se pierde un poco.

De repente llegamos al tercer acto y no hay antagonista claro. Lo que pasa es que lo enmascaran tan bien con chistes negros y alusiones al espectador que acaban eclipsando al viaje del héroe.
El relato nos trae a un Deadpool que va renaciendo en diferentes estados. Comenzamos con una profunda depresión y terminamos con el sentido de pertenencia a una familia. Pero en ambas fases te ríes. ¿Por qué? Porque mantiene esa actitud cínica y de desmadre padre que evita los momentos solemnes.

Y lo mágico es que aun siendo así, no les resta importancia. Es más, el dolor reina en todo el relato, en todos y cada uno de los personajes, se masca la tragedia y se hacen pompas con ella. Pero como diría la mítica canción “Pa qué llorar, pa qué sufrir”.

Podría decirse que el colofón a toda esta marabunta macabra podría llevárselo la banda sonora. Todos sabíamos que el Dubstep estaba pasado de moda y más, el propio Skrillex. Que ya ni las modernas llevaban su corte de pelo. Tenía que venir Deadpool para poner Bangarang a todo trapo.

La fotografía no destaca por su originalidad pero está a la altura de cualquier película del género, al igual que los efectos digitales y el montaje. Me gustaría ver más películas en las que la gente se quede diez minutos más. Esperando un bonus track para saciar su sed cinéfila del todo.
Para mí esta segunda entrega cumple y supera las expectativas que tenía, mantiene su esencia y espectacularidad. Conformando un producto redondo y salvajemente divertido. Yo quiero más Deadpool, eso lo tengo claro.

Por mucho que me duela tengo que reconocer que este es el año de Marvel, yo, que me considero fan acérrima de la industria DC. Y desde aquí, desde 16novenos quiero lanzarles un mensaje, un mensaje de auxilio y rabia a la vez. Cómo es posible que últimamente hagáis películas tan pésimas. Aparte de Batman y el primer acto de Wonder Woman. No quiero ni pensar qué auténtico bodrio será Escuadrón Suicida 2. Señores de DC, por favor, un poco de calidad cinematográfica, que tenéis a una fan al borde del abismo Marveliano.