Hong Kong está en boca de todos. Este fin de semana ha sido noticia Carrie Lam, nueva presidenta ejecutiva de la región, y la primera mujer que accede a este cargo en el territorio asiático. Además, también es el vigésimo aniversario desde que el área dejase de ser colonia británica y pasase a manos del imperio chino. Pero claro, lo nuestro es el cine… ¿Qué pasa con el cine en Hong Kong? Son muchos los que argumentan que precisamente este hecho histórico ha hecho que la calidad del cine en este territorio haya empeorado.

En 1997, el territorio que se había perdido en la Guerra del Opio de 1842, y había sido convertido en colonia británica, se convirtió en una Región Administrativa Especial. Según el acuerdo entre ambos países, se estableció que, por un período de 50 años se respetará la forma de vida capitalista, mediante la fórmula “Un país, dos sistemas”. En el 97, año en que se produjo esta cohesión, el cine de Hong Kong ocupaba el tercer lugar dentro de la industria mundial, sólo por detrás de los gigantes Bollywood y Hollywood. El gran éxito se debía a películas como Operación dragón.

No pienses. Siente. Es como un dedo señalando a la Luna… No te concentres en el dedo o te perderás toda la gloria celestial, ¿lo entiendes? Nunca pierdas de vista a tu oponente. Eso decía Bruce Lee en la película Operación dragón. Si por algo era conocido el maestro de las artes marciales era por las píldoras de filosofía que aplicaba en la gran pantalla… y fuera de ella, porque… ¿Quién no se acuerda del mítico ‘Be water, my friend?’.

Pero Bruce Lee no es el único hongkonés reconocido. En esta misma película de 1973, Operación Dragón, también aparecía otro de los intérpretes del cine del país: Jackie Chan. Aunque su estilo era bien diferente, ya que estaba definido por mucha menos filosofía y muchas más patadas. Aunque una de las modalidades, en este caso de boxeo, que triunfó en el 78 fue el boxeo borracho. Si, parece que la gente enloquecía por practicarlo.

Chan y Lee han sido dos de los máximos exponentes de la industria cinematográfica en este país, pero no los únicos. A finales de los 80, y principios de los 90, el cine de Hong Kong vivió una era dorada, con las cintas de acción de especialistas como Ringo Lam, Tsui Hark y sobre todo John Woo, responsable de The Killer, que dio el salto a Hollywood, al igual que su actor fetiche, Chow Yun-fat.

También surgió una gran hornada de realizadores, que trataron de salir de las fronteras de lo puramente comercial e huir hacia otro tipo de cine, como es el caso  de Mabel Cheung, Lawrence ah mon y sobre todo de Wong Kar Wai, que se ganó un enorme prestigio en el circuito de los Festivales de Cine con títulos como Deseando amar.

238 producciones. Ese es el número de títulos que salieron a la luz en el 93, récord de producciones anuales en Hong Kong. En esa época ya se veía cercana la adhesión del territorio a China, adhesión que los ciudadanos hongkoneses veían con gran esperanza. Pero no fue así. En 1998, un año después del cambio administrativo, en Hong Kong tan solo se habían producido cuarenta películas. Y lo peor es que ninguno llegó a tener la relevancia que habían logrado otros títulos en décadas anteriores. Fueron varios los motivos que propiciaron esta situación.  En primer lugar, cabe destacar la crisis económica en que estaba sumido el continente asiático en general. Por tanto, con la pérdida de poder adquisitivo, cada vez eran menos los que se acercaban hasta las salas a ver películas. El panorama fue empeorando más y más a medida que los ciudadanos iban instalando internet en sus hogares.

Hollywood llevó a cabo una estrategia, por la cual pretendía adueñarse del  territorio asiático. Para ello, realizó varias coproducciones como es el caso de Iron Man 3. El caso es que en esta estrategia había un claro beneficiado: Hollywood. El papel hongkonés en este tipo de películas era mínimo por lo que este tipo de películas no sirvieron para relanzar el cine de esta zona.

Pero si hay que echar la culpa a un factor concreto… podríamos decir que el mayor problema se produjo de puertas para adentro, y tiene un nombre concreto: sobreproducción. La industria explotó tanto el mercado que hizo que los nuevos títulos que salían fuesen muy repetitivos, lo que generó una pérdida paulatina de interés.

En la actualidad, parece que se empiezan a apreciar síntomas de recuperación, marcados por varios factores. Las instituciones están apoyando a la industria, aunque teniendo en cuenta las restricciones de contenidos que hay en este tipo de países. En estos últimos años, se producen alrededor de setenta películas con carácter anual y la mayoría son coproducciones entre China y Hong Kong, aunque su triunfo va destinado a la proyección en estos dos países únicamente.

En China, la censura es una gran barrera a la propagación de la cultura y en su aplicación al cine, no iba a ser menos. Todos los títulos cinematográficos son sometidos a revisión y se cortan aquellas partes que se considere que no están permitidas. Aun con los problemas que colean, los expertos auguran que en la próxima década los valores se recuperarán y que la industria retomará la fuerza de antaño.


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