Confieso que no es plato de buen gusto empezar la temporada con un Fotograma Femenino pasado por agua. ¿A qué me refiero? Pues que a raíz de la salida en redes del primer tráiler de Capitana Marvel mis sentimientos con respecto al cine de superheroínas siguen siendo recelosos.

La película promete, quizás de una forma más visual que en cuanto a guión, como todo el cine mainstream de hoy día, pero que esté ambientada en los 90 y que en los diez primeros segundos aparezca un plano general con un mítico Blockbuster, pues me ha enamorado qué queréis que os diga.

Para los que no sepáis lo que eran los Blockbusters: allá por los años previos a las plataformas de pago existían unos establecimientos llamados videoclubs. En estos lugares además de alquilar durante 24 o 48 horas las películas que te gustaran, podías adquirir palomitas y refrigerios para acompañar.

La gente normalmente iba acompañada de familia y amigos, y si te tocaba un dependiente majo igual hasta te recomendaba los títulos que merecían la pena.

Bien, como habréis comprobado en este tono irónico,  los Blockbusters eran la mayor cadena del mundo de videoclubs, eran inmensos y no había mejor plan para el fin de semana que recorrer sus pasillos en búsqueda de la carátula más llamativa. Cuando cerró todos lo sentimos mucho y quedamos relegados al concepto de videoclub que todo el mundo tiene ahora, un friki que alquila películas y a la vez hace fotocopias en el mismo minúsculo local.

Dicho esto, entenderéis que ya no puedo ser objetiva con el tráiler,  hasta que Capitana Marvel se estrene y me vuelva a decepcionar, como me ha pasado con todas las películas de superheroínas. Dicho esto, me gustaría lanzar al aire una pregunta, ¿por qué las películas de superheroínas son tan malas? ¿Por qué retratan tan mal sus cómics? Desde que la temporada pasada destripara un poquito mucho a la famosísima Wonder Woman, he ido analizando títulos  y casi me pego un tiro. Pongamos unos ejemplos.

Vamos a empezar con la más bizarra y una de mis mayores decepciones.

“Tank girl”, un cómic post-apocalíptico, steampunk, macarra, femenino y rudo, en el que se han basado grandes títulos como el personaje de Imperator furiosa en Mad Max. Fue llevado a la gran pantalla en el año 95 como una gran superproducción norteamericana.

¿El resultado? Un presupuesto de 25 millones de dólares y una recaudación de 4. Si os atrevéis a ver la película podréis comprobar el destrozo que se hizo. Un guion absurdo, unas imágenes que poco tienen que ver con el cómic, un reparto que no pega y un insulto en cuanto al tratamiento de la estética que uno de los integrantes del grupo musical Gorillaz había creado para el cómic. Sólo se salvan los créditos iniciales.

En ocasiones ha ocurrido que las películas de superheroínas han salido a colación de algún gran éxito con protagonista masculino, y asumido ya ese factor sorpresa, el ojo crítico de la audiencia se agudiza.

 

En el 84, seis años después de que Superman arrasara en taquilla, a los estudios de Hollywood se les ocurrió hacer una película sobre la prima del superhéroe, una tal Kara, a la que interpretaría Helen Slater. ¿El resultado? Una parodia del propio personaje bastante más alejada del empoderamiento femenino que de un pastiche romanticón.

Ese año parece que dio para mucho, pues a estos iluminados de Hollywood se les ocurrió producir otro título bastante vergonzoso. Una Tanya Roberts antes de ser chica bond (ya sabemos por dónde van los tiros) protagonizando la versión femenina de Tarzán, el primer cómic publicado cuyo personaje principal es una mujer. ¿El resultado? Pues qué queréis que os diga, otro fracaso de taquilla totalmente justificado.

Si nos acercamos en el tiempo, todos reconoceréis ese taquillazo llamado “Catwoman” protagonizado por Halle Berry que ella misma calificó de “pedazo de mierda” cuando ganó el premio Razzie a peor actriz de 2005. El caso “Elektra” no se distancia mucho, otro desastre protagonizado por Jennifer Garner que supuso el último largometraje sobre una superheroína de la casa Marvel hasta la llegada de “Capitana Marvel”.

No os puedo enumerar muchas más porque a pesar de la cantidad de personajes femeninos potentes que se esconden tras los cómics, pocos han brillado en la gran pantalla. Quizás debemos empezar a sacar a estas superheroínas de los videojuegos, como la famosa saga alemana Resident Evil, con una legión de fans entre los que me incluyo, y que en muchos casos prefieren disfrutar de las películas antes que jugar. Seis entregas, seis taquillazos, una Milla Jovovich representando a un personaje con una riqueza dramática espectacular, con sus claroscuros y matices más allá de una cara bonita y un cuerpazo que explotar, y que no tiene reparos en cargarse ella solita a una legión de zombies si es necesario.

Ya para despedirme, os quiero contar qué nos depara este incierto futuro en cuanto superheroínas que saltan del cómic a la gran pantalla. “The Empress”, una adaptación de la novela gráfica escrita por Mark Millar, un guionista con títulos a sus espaldas tan machistas como “Kingsman: Servicio secreto”. La historia no tiene desperdicio. La esposa de un dictador galáctico que huye de vuelta a su planeta natal junto a sus tres hijos, posiblemente protagonizada por Angelina Jole. Está bien saber que desde 2016 no se ha vuelto a hablar de ella.

Me cuesta entender que “Escuadrón suicida” tuviera algún fan después de su estreno, pero parece ser que el personaje sexualizado al extremo de Margot Robbie marcó algo más que paquetes y ya se está desarrollando un largometraje centrado en Harley Quinn.

Poco más puedo añadir a esta lista tan pesimista, para el próximo Fotograma quizás deberíamos dar ideas de cómo llevar al cine a una superheroína porque parece ser que los grandes estudios no lo pillan.­­­­