En esta edición de Género Bizarro  hablamos de cuando el cine se vuelve humilde y a la vez ambicioso y retrocede a su fuente más inmediata: el teatro. Pero ojo, no a cualquier teatro, sino al más clásico, cuando las comedias de Lope de Vega establecían el conjunto de reglas básico.

En el pasado, poesía y teatro compartían como elemento común una auto-restricción gracias a la cual se potenciaba el significado. La rima crea un runrún que agrada al oído, contiene la pasión y despliega el sentido. ¿Es posible la aplicación de esta restricción potenciadora al texto cinematográfico o quizá genera excesivas complicaciones para al final sonar arcaico?

Pilar Miró lo tenía claro cuando adaptó El perro del hortelano, obra de la que ya hablé y que, con la pista de que era de Lope de Vega, no solo nadie adivinó, sino que David la confundió con La Celestina. Esta película, como la obra de teatro original, está completamente escrita e interpretada en verso, un hito fresco que repetiría años después La dama boba, con un reparto muy completo.

Fuera de España, Jean-Paul Rappeneau consiguió liar a Gérard Depardieu para otra obra enteramente en verso, Cyrano de Bergerac. En este caso, el estreno en España contó, lógicamente, con una dificultad adicional: el texto debía rimar también en español, lo que imagino que no fue moco de pavo para el traductor.

Entre las obras en verso más originales, se encuentra Yes, de Sally Potter, escrita casi por completo en estrofa yámbica, una de las favoritas de William Shakespeare. De hecho, la versión de Romeo y Julieta de George Cukor, en 1936, es otro ejemplo de texto rimado con la misma gramática. Posteriormente, Baz Luhrmann intentó repetir el milagro con la emblemática versión interpretada por Leonardo DiCaprio y Claire Danes. En esta versión, no todo el texto estaba rimado, y es que es un objetivo más complicado de lo que podríamos pensar. Por eso, algunas películas solo se han atrevido a situar estratégicamente algunas partes o discursos en verso, como el famoso monólogo de V de Vendetta o las partes narradas en las películas basadas en cuentos del Dr. Seuss, con rimas dignas de Mecano.

No os creáis que me estoy reservando demasiado en el tintero; las películas en verso son una rara avis, un inexpedito sendero que la mayoría de cineastas no se ha atrevido todavía a transitar. A pesar de la intención, quizá no siempre consiga ser un cine de gran calidad, pero el solo hecho de ser tan raro justifica por sí solo su inclusión en esta sección de Género Bizarro.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.