Navidad siempre es un buen momento para echar la vista atrás. Por eso, rescatamos un mucho más old school que en las otras ediciones de Odisea en el Estudio: las pinturas mate. Algo que probablemente no veáis en los grandes estrenos que están empezando a llenar las carteleras en estas fechas, como en, por ejemplo, Rogue One, la última película de Star Wars, pero que hace dos o tres décadas eran de lo más comunes. De hecho, aprovechando que he mencionado Rogue One, ¿por qué no hacemos un repaso del uso que George Lucas le dio a esta técnica durante la trilogía original? Ya sabéis, la que contaba las aventuras de Luke Skywalker, Han Solo y la Princesa Leia.

Dicho uso fue verdaderamente revolucionario. En el sentido de que las pinturas mate se llevaban utilizando desde el inicio mismo del cine, pero nunca a tamaño escala. Y es que, habiéndose estrenado la primera película de Star Wars en 1977, antes del chroma, del 3D, y demás avances por el estilo, uno pensaría que a George Lucas le daría por construir sets de rodaje a tamaño real, con sus naves estelares con las cuales los actores pudiesen interactuar, ¿verdad? Craso error. Muchos de los escenarios de La Guerra de las Galaxias –sobre todo los espaciales- son falsos. Son pinturas mate.

Pero empezemos desde el principio, para los más lentos ¿Qué es una pintura mate? Se trata de  un efecto especial de la vieja escuela que daba bastante el pego a la hora de filmar fondos espectaculares en aquellos tiempos en los que no se podía depender de la edición por ordenador, ni de los drones. Consistía en disponer un gran cristal y encargar a algún reputado artista que te hiciese el fondo con pintura acrílica, dejando en blanco aquellos huecos en los que luego uno pretendía insertar ciertos planos grabados. De esta manera, en el metraje final parecía como si todo formara parte de un gran plano en movimiento y no de un dibujo.

¿Tenéis en mente todos la base de la Alianza Rebelde? ¿La que se asemeja a un gran hangar, repleto de naves rebeldes? Pues de hangar, nada. En el plano general que la introduce, sólo la parte inferior de la imagen es real. Lo demás es un gran cristal pintado, en el que se insertaron imágenes de operarios andando para dar sensación de profundidad. Pero, ¿cómo se fusionan las imágenes del cristal con las grabadas? Yo os lo cuento. Una vez tienes el cristal con su fondo y con sus huecos en los que luego insertarás imágenes en movimiento, lo fotografías tantas veces como imágenes desees que aparezcan en el metraje final, con cuidado de mantener un fondo negro detrás de los huecos sin pintar.

Una vez hecho eso, apagas las luces, retiras los fondos negros de los huecos y proyectas en ellos las imágenes en movimiento que quieras insertar, en este caso unos operarios paseando por la base de la Alianza Rebelde. Vuelves a hacer el mismo número de fotografías sobre el metraje final, añadiendo así estas imágenes en movimiento sobre el fondo pintado. Y ¡voilá! Ya tienes tu gran plano espacial sin tener que dedicar demasiado presupuesto. Lo que a George Lucas le vino muy bien, porque sólo consiguió que un estudio -la Fox- se animara a producir la película, y lo hizo por menos de lo que costaba producir una de James Bond en aquella época.

Pero las pinturas mate ganaron bastante fama con Star Wars, pero eso no significa que no se usaran antes, ni que se siguieran usando después. ¿El plano de Mary Poppins volando sobre Londres? Una pintura mate. ¿Indiana Jones huyendo de una piedra rodante gigante y escapando con vida sólo gracias a encontrarse al borde de un acantilado? También fue una pintura mate.


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