Pieles es una película que se presenta como una crítica a la sociedad con una estética muy marcada. Y la expectativa se cumple, porque los dos elementos se mantienen a lo largo de toda la película. Precisamente la estética está muy bien cuidada en todas las secuencias, con tonos rosa y morado pastel tanto en los decorados como en el vestuario de los personajes, que en cierto modo pueden llegar a suavizar en algunos momentos la dureza de los hechos.

Es el ejemplo de los ojos de diamante que le ponen al personaje de Macarena Gómez que no tiene ojos, un intento de añadir belleza donde no lo hay. También ocurre esto en la casa en la que prostituyen a personas deformadas, en la que el rosa inunda todo como tratando de disfrazar toda la perversión que hay entre esas cuatro paredes.

Otro elemento que va en concordancia con la manera de contar la historia es la música. Aunque los temas originales y los clásicos son muy diferentes creo que cuadran adecuadamente con el estilo del filme. La canción original, que se repite varias veces a lo largo de la película, creo que cumple muy bien la función de resaltar la crudeza de algunos momentos.

Me parece sublime la elección del tema de La Habanera de la ópera Carmen de Bizet para subrayar la alegoría de algunas escenas, y al igual que sucede con la anterior canción también se utiliza en varios momentos para dotar de significado a las escenas. También creo que es un poco arriesgado seleccionar este género de música, ya que a mí que por unas cosas y otras he crecido con estilos de este tipo y me he vuelto un poco friki con los años idolatrándolos, pero teniendo en cuenta que este título podríamos encuadrarlo dentro de esa estela de cine moderno realizado por nuevos directores… no tengo claro que estos géneros lleguen a conectar del todo con el espectador.

Si tengo que elegir una palabra para definir el ritmo de este filme sería… bruto. Considero que hay partes del guion en las que falta tiempo para poder profundizar en cada tema que se trata para salir de la superficialidad, ya que son temas muy complejos, y lo suyo sería ir un poco más allá para que el espectador empatice más con cada situación. Aun así, lo de bruto no lo digo totalmente con connotación negativa. Aunque hay momentos en los que echo de menos lo que comentaba, más profundidad, hay en otros que este cambio de ritmo puede chocar un poco, pero hace que no quieras perder detalle y estés atento para poder seguir el hilo y la relación que se establece entre las diferentes historias.

Precisamente el ritmo del guion puede hacer que se perciba la manera de contar la historia como un batiburrillo. Son varias historias diferenciadas con distintas relaciones entre las mismas, y al tratar de hacer una crítica social hacia las alabanzas al físico, puedo llegar a entender que se quieran incluir el máximo número de casos posibles, pero en ocasiones da la sensación de lo que vulgarmente denominaríamos como “estar metidos con calzador”.

Lo que sí me gusta, pero creo que también es muy personal, es que la película tiene un humor sin tapujos. Intentan sacar momentos divertidos de situaciones totalmente dramáticas, como es el ejemplo de la madre a la que le da un amarillo en el funeral de su hijo. Ese tipo de escenas con las que sueltas una carcajada mientras no puedes evitar sentirte culpable. Por eso también dentro del guion echo un poco de menos saber más sobre los personajes. Porque sí, sus historias me parecen interesantes y me falta saber un poco más sobre su situación.

La mujer deforme interpretada por Candela Peña me parece uno de los mejores personajes de la película, aunque creo que también ayuda mucho que esté interpretado por la gran Candela Peña. Una mujer con una gran deformidad en la cara y que renuncia a una relación porque el hombre sólo quiere estar con ella por su físico. Y es que, lo explico más adelante porque me sirve como reflexión final, pero creo que es uno de los mejores mensajes que se lanzan en toda la historia. Y es que hay un hombre dentro de este triángulo amoroso o algo así… que sólo se siente atraído por personas que se salen de lo establecido como normal. Lo que más me gusta del personaje de Candela Peña, sin embargo, es que no deja que sus problemas físicos se adueñen de otros aspectos de su vida y le apoquen, es una mujer fuerte, decidida e independiente, y que según avanza la historia se da cuenta de que la única manera de conseguir la felicidad es por sí misma.

Lo contrario le pasa a una de sus parejas, un hombre con una rara afección en la piel. Él siempre tiene en mente, a pesar de tener una vida que podríamos considerar buena, que una de sus prioridades es cambiar su piel para sentirse mejor y gustar a los demás. Justo el mensaje que derriba Peña. Me encanta la interpretación de Candela Peña que creo que destaca por encima del resto de actores de la película, muy bien también otros como Secun de la Rosa, Eloi Costa o Carmen Machi. Otros con menos sustancia como Carolina Bang en su breve incursión… y otros que me crean sensaciones contradictorias como Ana Polvorosa, que creo que no saca más partido a su expresividad porque físicamente no puede pero que lleva bastante bien a su personaje. En general lo único que me parece que no acaba de casar, es que, al tratar de incluir a tantos personajes disruptivos, a algunos se les ha valorado más por la diversidad que tienen que por la manera en la que van a actuar, aunque dentro de unos límites, tampoco ninguno hace una interpretación tan mala que te saque de la historia.

La realización tiene sus luces y sus sombras… sí que es cierto que, aunque en general me parezca correcta, hay algunos planos más excéntricos que pueden resultar discordantes en el momento en que se incluyen. La iluminación sí que creo que es bastante acertada en todos los momentos.

En definitiva, aunque haya momentos en que me parezca un poco superficial para la profundidad que requiere, sobre todo teniendo en cuenta que la superficialidad es uno de los temas centrales de la película, lo que más valoro es que es un estilo de película que no estamos acostumbrados a ver en el cine español y que encierra reflexiones muy poderosas. Invita a pensar fuera de lo establecido, lo que siempre es de agradecer. Hubo una frase que me marcó mucho, que es cuando el personaje de Candela Peña le dice al interpretado por Secun de la Rosa que no está enamorado de ella, que sólo quiere estar con ella por el físico. Y es que creo que en nuestro día a día no podemos llegar a plantearnos ese tipo de cosas. Creo que en general muchas personas piensan que cuando alguien quiere estar con alguien por su físico es porque sus cualidades encajan dentro de los cánones de belleza establecidos por la sociedad. Pero… ¿por qué no abandonamos esta idea a las alturas de la película que estamos? A lo mejor a alguien le gusta especialmente de nosotros lo que más nos pueda acomplejar. Que seamos bajitos. Que no tengamos unas piernas perfectamente esbeltas, sino unas piernas que cuenten lo que hemos andado o vivido. Que no tengamos mucho pelo. O que cualquier tipo de diversidad funcional no tiene por qué ser un obstáculo a la hora de crear vínculos afectivos o amorosos con alguien.

Por eso,  si las personas que van a verla toman sólo alguna de estas líneas y les hacen reflexionar, esta película se habrá convertido en totalmente necesaria y en uno de los agentes como muchos otros que ya existen y que van tomando fuerza poco a poco. Que pueden ayudar a la sociedad a que siga avanzando.


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