Este fin de semana se han entregado los vigesimoterceros premios Forqué, los premios que entrega la crítica cinematográfica. Como todos los años, una cita para actores, directores y productores que desde su creación en 1996 intentan difundir la importancia de la industria audiovisual que terminó con un empate. El autor, la cinta más premiada y La librería, de Isabel Coixet, comparten el galardón más importante de los premios, el de mejor largometraje.

Una gala que se aleja un poco de lo clásico de otros premios y que este año ha contado con las actuaciones de cantantes como Sergio Dalma, Pastora Soler o el grupo Efecto Pasillo. No sabemos si antesala o no pero lo cierto es que podrían marcar una idea de quienes son los que van a catar premio este año. Después de varios momentos un poco bochornosos como suelen ser en estas galas y la madre adorable de Gustavo Salmerón que no se lo creía cuando le dieron el premio a mejor Documental a Muchos hijos, un mono y un castillo, vinieron los premios.

Javier Gutiérrez, por su papel en El autor, fue la mejor interpretación masculina de la noche y Natalie Poza, la mejor actriz por su papel en No se decir adiós, de Lino Escalera. Ambas películas pasaron por aquí y sus directores nos explicaban todos los detalles.

Carlos Saura recibía la medalla de oro a toda una trayectoria y a sus 86 años admitió que lo que quiere es seguir trabajando. Como siempre, también hubo tiempo para los discursos, el presidente de EGEDA, Enrique Cerezo, defendía que la cultura “es un activo estratégico” y solicitaba el apoyo de los grupos parlamentarios para “construir la industria cinematográfica”.
Sorprende, no ver entre los premiados a la favorita de este año: Verano 1993, pero como bien decía Manuel Martín Cuenca, director de El Autor, el talento no es simplemente un reconocimiento, el talento debe ser el continuar haciendo. Lo decía en su entrevista con nosotros en el estreno:

Entre tanto, Cultura cambia sus ayudas al cine para que haya más mujeres en puestos clave. El Instituto de Cinematografía (ICAA) negocia estos días con las diversas asociaciones de productoras cambios en la Ley del Cine. Con los nuevos cambios se intentará potenciar las coproducciones con Latinoamérica, el cine de animación, y la presencia femenina en puestos de responsabilidad en las producciones.

El Teatro Real descubre el cine de Chaplin a los más pequeños. Varias películas de Charlot se presentarán en la sala Gayarre del coliseo en un espectáculo titulado “Cine antiguo con músicas nuevas”. Acompañan los comentarios del narrador Guy Cohen y la música del pianista Jean Jadin. Para los que viven en Madrid, la Sala Berlanga proyecta del 14 de enero al 11 de febrero, todas las películas nominadas a los premios Goya 2018 por solo 3 euros.

Y entre los estrenos de la semana, Steven Spielberg regresa con Los Archivos del Pentágono, Sobre la historia del director del Washington Post y la editora que desubrieron los documentos que demostraban que la administración del presidente Lyndon B. Johnson había mentido a los ciudadanos sobre la guerra de Vietnam. El escándalo y la batalla entre periodistas y Gobierno llegó incluso a dañar la campaña de Richard Nixon.

Desde Francia llega 120 pulsaciones por minuto que nos sitúa a principios de la década de los 90. Cuando la muerte por SIDA ocupaba la agenda. Para responder a esta situación, nace un grupo de activistas en París que dedica sus esfuerzos a informar esa ciudadanía que se mostraba indiferente.

Un joven Karl Marx recupera a uno de los grandes hitos de las teorías sobre el trabajo. En 1844 conoció a Friedrich Engels. En defensa del movimiento obrero, Engels termina de dar a Marx la visión necesaria para afianzar su pensamiento. Ambos encabezan la revolución obrera mientras luchan con la censura y la represión de la policía.

Manuel Muñoz Rivas, uno de los invitados en 16 Novenos, estrena El mar nos mira de lejos, la leyenda de un paraje inhóspito en el sur de España donde se esconde una antigua civilización de la que ya nadie se acuerda. Unos hombres desconocidos y casi invisibles viven allí sin saber o sin querer saber lo que puede haber escondido en su hogar frente al mar.