Viajamos al futuro porque hemos oído noticias sobre realidad virtual y cine. Para ello, sería necesario viajar hacia delante unas cuantas décadas para descubrir de qué va todo esto, si la realidad virtual es realmente el futuro del cine y qué impacto va a tener esto sobre cómo vamos a ir a ver películas en un futuro.

¿Qué es esto de la realidad virtual? Si no lo sabéis a estas alturas, vivís bajo una piedra. La realidad virtual o el hecho de poder meterse de lleno en un escenario creado por ordenador lleva siendo desde hace décadas uno de los grandes objetivos de la industria del entretenimiento. Hasta hace sólo unos cuantos años, recoger tantos detalles de una imagen como para convencer al cerebro de que estaba dentro de un escenario parecía completamente imposible. Al menos, hasta que llegó las gafas de realidad virtual Oculus Riften 2010, diseñadas por un tal Palmer Luckey y compradas por Facebook por 2.000 millonesde dólares. Ahora, las gafas de realidad virtual se ha convertido en el nuevo estandarte de Silicon Valley, con Google, Facebook, Samsung, etc, etc, etc. luchando por conseguir que su particular mecanismo sea el que triunfe en el mercado. (Por cierto, dato interesante para los jóvenes y que no tiene como objetivo amargaros este comienzo de semana: Palmer Luckey tiene 24 años. Y ya ha hecho un trato con Facebook. Por 2.000 millones de dólares).

Estas gafas ya han revolucionado el mundo de los videojuegos, así que era cuestión de tiempo que acabaran poniendo patas arriba la industria cinematográfica. No es que ya se  hayan producido películas en formato 360 grados, ni que empresas como Netflix tengan ya una aplicación de realidad virtual, no. La realidad virtual se ha hecho incluso un espacio en grandes festivales de cine como Sundance.

Quizás el vistazo más exacto al futuro que podemos dar hoy en día es el cine de realidad virtual de Amsterdam de Samhoud Media, el primero de este tipo que se ha abierto al público. En él no hay pantallas al uso. Por 12,5 euros, la audiencia puede sentarse en sillas giratorias, ponerse unas gafas de realidad virtual y unos cascos y disfrutar de la película tal y como más les apetezca. Por la experiencia que tuve al ponerme este tipo de gafas por primera vez, cuando no podía evitar mirar atontada a todos lados y alzar las manos para ver si podía tocar a algún personaje, me imagino que las sesiones de este cine tienen que ser, como mínimo, peculiares.

Aunque no todo el mundo está de acuerdo con que el futuro del cine vaya a estar en la realidad virtual. A lo mejor en este viaje al futuro que estamos haciendo nos damos cuenta de que lo que domina el mercado no son los cines de realidad virtual, sino las películas con efectos especiales muy locos. Es otra apuesta interesante para la tecnología que tenemos en la actualidad, que nos permite recoger tamaño número de datos de cada imagen que grabamos. Podríamos destinar todo este poder a la posproducción, sobre todo en lo que concierne a los escenarios CGI. ¿Necesitas meter a tus personajes en mitad de una Nueva York invadida por extraterrestres? Podrías pasar de las archiconocidas pantallas verdes y grabar a tus actores sobre un fondo transparente, del tipo de las capas de Photoshop. Luego le darías el metraje a los especialistas en efectos especiales y voilá, ya tienes a tus personajes insertados en mitad de la escena posapocalíptica de turno. No te tendrías que preocupar del enfoque, de la luz, etc. pues con tamaña calidad de imagen todo sería editable. Ese es el objetivo de la cámara de 755 megapíxeles de Lytro, una de las empresas a la vanguardia en lo que a lentes se refiere.

Querría acabar lanzando aquí un debate que recogían incluso en artículos del MIT. Porque esto de la realidad virtual en el cine está muy guay, si pensamos en lo mucho que molaría encontrarse de pronto en plena batalla de la Alianza Rebelde contra el Imperio, o alguna cosa por el estilo. Pero, ¿sería capaz el público de disfrutar de una película en formato realidad virtual, es decir, sin tener las restricciones habituales del cine (seguir al protagonista, ver lo que ve el protagonista), etc.? Porque yo me dedicaría a explorar los distintos escenarios, personalmente. Si a mí me dejan disfrutar de las aventuras de alguna  de mis películas en formato realidad virtual, como las de Harry Potter, creo que me quedaría horas viendo todos los detalles de, por ejemplo, el gran comedor. Y que le diesen a Potter, a su cicatriz y a los problemas en los que se mete…


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