Hay actores que jamás acaban de brillar con luz propia y otros que brillan tanto que se acaban consumiendo demasiado rápido. Sean Young es de los segundos. Saltó a la palestra con Blade Runner, cuando sólo tenía 22 años. Esta Ava Gardner con hombreras pasó de hacer algún otro trabajillo como modelo a compartir pantalla con el todavía muy guapo Harrison Ford, la gallina de los huevos de oro de los 80, con el que, por cierto, se llevó a matar, lo que ya sentaría precedente sobre la relación con sus colegas-, ella también tuvo su ‘filtreo con las estrellas’ poco después de acabar el rodaje. Él, por supuesto, fue Han Solo. Ella participó en Dune, otra rareza… intergaláctica… que dividió a la crítica casi tanto como lo ha hecho estas últimas semanas la secuela de Blade Runner.

Lo podemos dejar aquí porque desde aquí su vida y obra es una caída en picado.

Unos poquitos años más tarde rodó Impulso sensual, que por el nombre suena a película de sábado por la tarde de Antena 3 y no iríamos muy desencaminados… Durante la filmación, se enamoró de James Wood, su ‘co-star’.

Incapaz de digerir que prefiriese a su mujer antes que a ella, se dedicó a acosarle enviándole muñecas vudú y fotos de animales mutilados. Ella -y esto también es algo con lo que uno se tropieza habitualmente al hablar sobre Sean Young- lo negó todo. Y les echó la culpa a ellos, por supuesto.

En Wall Street se llevó tan bien con sus compañeros de reparto que consiguió que Charlie Sheen -sí… ESE Charlie Sheen… El que fue despedido de Dos hombres y medio por ser un alcohólico belicoso– le pegara un cartel en la espalda que decía ‘Soy la mayor zorra del mundo’… Esto puede ir a peor. De hecho, lo hizo.

Su imagen en Tinseltown estaba por aquel entonces muy dañada pero no destruida. Y si hay un director en este nuestro planeta Tierra que no le haga ascos a este tipo de personajes… digamos… hasta cierto punto bizarros… ese es Tim Burton. Pues allá que fue Sean Young. A hacer de Vicky Vale en el Batman del británico. Con tan mala suerte que se rompió un brazo poco antes de empezar la filmación… por lo que fue sustituida por Kim Basinger. Para que le diera el papel de Catwoman en la secuela, se presentó con el traje de látex en los estudios de la Warner.

Tim Burton… el tío que ha tenido como pareja a Helena Boham Carter durante décadas, lo que ya le presupondría cierto aguante para estas cosas… se escondió. La culpa de que Young no obtuviera el papel no fue de ella misma, por supuesto, sino de lo cachondos que Michelle Pfeiffer ponía a los ejecutivos de Warner Bros.

Aquí ya tocó fondo. Lo siguiente que se supo de ella fue que se trató de colar en un par de fiestas post-Oscar, siendo arrestada en uno de los intentos… Uno se pregunta si realmente no le habría merecido más la pena desaparecer sin pena ni gloria tras su mítico papel de Rachel… Que su carrera…