El cine griego es lo más. Es “kitsch”, es rompedor, es anárquico, es increíble. Con esta premisa nos sumergimos en la cuna de occidente para hablar, paradójicamente, de modernidad. ¿Por qué hace veinte años la industria helénica estaba desaparecida y por qué ahora florece a pesar de las adversidades? Porque este país es inteligente, porque han sabido sacar recursos de donde no había y crear un estilo propio. En nuestra sección Trotamundos: Cine Griego. 

Vámonos a Grecia en el año 2009, nosotros lo conocemos bien porque vivimos una situación parecida. Un déficit público del 12,7% y una deuda que supone el 113,4% del PIB. Pues, al contrario de lo que se podría pensar, ese año se estrena Canino de Yorgos Lanthimos, el director del que nos habla Claudia en la Cata del Cine a propósito de su nuevo trabajo, y tiene un éxito rotundo. Esta película, que ha dado la vuelta al mundo, llegó a estar nominada a los Oscars, algo que no pasaba desde Zorba el Griego, es decir, hacía 34 años.

Es a partir de Canino cuando se instaura en el país una nueva corriente del más puro cine europeo, excéntrico y con tintes surrealistas. No hay más que analizar el argumento de esta película. Tres hermanos adolescentes que viven encerrados en su propia casa, sin contacto con el exterior. Educados mediante cintas de cassette que sus padres les graban, con lecciones que nada tienen que ver con la realidad. Una película inclasificable a simple vista pero que ya podemos enmarcar entre sus fronteras.

Cambiamos de año y de década, llega el 2010 y la Unión Europea mete el hocico con su primer rescate. El pueblo reacciona y protesta, se recortan sueldos y servicios públicos, pero el cine sigue floreciendo. Una mujer alza la voz, Athina Rachel Tsangari estrena Attenberg. La historia de Marina, una chica de 23 años incapaz de sentir el contacto ajeno pero que decide acudir a un curso de educación sexual que le cambiará su percepción extrasensorial más instintiva. A esta nueva generación se suma Panos H. Koutras, cuyo cine se centra en la familia como foco principal, enmarcado dentro de la decadente sociedad griega, marcada por la inestabilidad. Sus personajes no consiguen adaptarse al medio que se les impone y tratan de sobrevivir manteniéndose al margen. Esta temática se aprecia muy bien en su trabajo Xenia, conocida en España con el título Cuestión de actitud. 

Los jóvenes inadaptados también aparecen como protagonistas en el cine de Sofia Exarchou. Un retrato cruel de la generación perdida por la recesión económica fue la apuesta que le dio la fama. Con Park, estrenada en el 2016 y presentada en España gracias al Atlántida Film Fest, la cineasta griega logró retratar a un grupo de adolescentes vagabundeando por la Villa Olímpica de Atenas durante el verano.

Y es en este contexto donde puedo sacar a relucir a uno de mis directores favoritos del momento. Griego exiliado en Francia, es el hijo del gran cineasta Costa-Gavras, padre de la industria fílmica del país y creador de un sinfín de películas rozando siempre el tinte político. Bueno pues a este hombre le doy las gracias por haber aportado sus espermatozoides, creando así al magnífico Romain Gavras.

Gavras hijo es el big bang del cine europeo actual. Es la energía que explota y se convierte en incontrolable. Su fama le precede y es que parece que le gusta vestirse de polémica. Le conocimos por dirigir el videoclip del tema “Born free” de la cantante MIA. La fuerza militar, la violencia y la crítica implícita a ciertos conflictos bélicos aún abiertos que le caracterizan, fueron los causantes de que Youtube vetara el video tanto en EEUU como en Reino Unido. A pesar de ello, la crítica y los espectadores lo alabaron. Romain Gavras no se quedó atrás y continuó hablando de genocidio en su largometraje Notre jour viendra (Nuestro día llegará). Al igual que en el videoclip, narra una sociedad distópica en la que los pelirrojos son perseguidos y discriminados por la sociedad. Al pie del cañón encontramos a un Vincent Cassel pasadísimo de vueltas, acompañado por todo un escenario cargado de excentricidad. Su huida junto a Olivier Barthélémy hacia Irlanda porque según él, los pelirrojos son bien tratados, marca el inicio de la trama.

¿Pero de dónde bebe el Nuevo cine griego? ¿Qué eminencias configuran las raíces de esta industria? Desde el barrio anarquista de Exarchia en Atenas retrocedemos en el tiempo hasta Ulises. Bueno tan lejos no, pero si os voy a hablar de su mirada gracias a Theo Angelopoulos. Uno de los grandes directores del país, admirado y reconocido a nivel mundial, cuyo estilo se centra en la poesía implícita de los planos, largos y muchos de ellos secuencia. Pausando el tiempo para sacar a relucir el humanismo de sus personajes. Muy influenciado por la mitología y la tragedia griega (como no), junto a la cultura pop, la historia y el arte típicos. Harvey Keitel fue el protagonista de una de sus obras más famosas, La mirada de Ulises, las peripecias de un director de cine heleno que se recorre los Balcanes en búsqueda de la primera película griega producida en el país. Trabajo con el que ganó el Gran Premio del Jurado en Cannes.

Angelopoulos deja muy clara su meta cinematográfica, en palabras del propio director: “Ahora más que nunca, el mundo necesita cine. Puede que sea la última forma de resistencia ante el deteriorado mundo en el que vivimos”. Y lo expone en su largometraje “La eternidad y un día”, una de sus obras características junto a Alejandro Magno y El viaje de los comediantes. Los últimos días de un escritor griego que debe decidir cómo va a morir, en soledad o junto a la gente a la que realmente quiere.

Cerramos ya la sección con un broche de Oro, y es que quería esperar hasta el final para hablaros del cineasta más famoso de la historia del país. Ganador de tres Oscars por Zorba el Griego, Mihalis Kakogiannis fue su director, guionista y productor. Este greco-chipriota, abogado frustrado de profesión, intento de actor y posteriormente memorable director, llevó a la gran pantalla griega a actores de la talla de Katharine Hepburn. Pero por lo que siempre se le reconocerá es por haber creado uno de los finales más famosos de la historia del cine.